Javier Osés presenta “La muchacha que silbaba cuando dejaba de llorar” en Santos Ochoa

A las 19:30 horas en Santos Ochoa. Calvo Sotelo, 19. Logroño.

El día más triste de mi vida fue cuando los médicos, con una voz más fría que un témpano de hielo, me comunicaron que mi madre tenía un cáncer terminal y que, a lo sumo, le quedaba un año de vida. O quizá menos. El mundo se me vino encima. Lloré con amargura pues era el ser que más quería.

Y por eso tenía que salvarla. Y si la medicina era incapaz de obrar el milagro, lo intentaría con la fabulación, con la imaginación, con la fantasía. Así que me puse a escribir una novela. Esta novela. En ella, yo soy un niño que vive con su madre en una aldea de la que sale en busca del Rey (representación del cáncer) para darle muerte. Y cuando lo encuentra, se une a su séquito e intenta asesinarlo, una, dos, cien veces, todas infructuosas, mientras su madre se va apagando poco a poco.

En una abandonada mansión que emerge entre hortalizas, árboles y flores en su localidad natal (Villar de Torre, La Rioja) escribe Javier Osés sus novelas. La primera, titulada El estudiante de San Millán enamorado, era un canto a la belleza del castellano nacido en los monasterios de San Millán de la Cogolla, así como una declaración de amor a la mujer deseada y a los tiempos de libertad y de rebeldía ya idos. La segunda, Un millón de amigos, estaba inspirada en los abusos sexuales de un novicio sobre compañeros de estudios en un internado de Logroño. Y la tercera, La muchacha que silbaba cuando dejaba de llorar, relata los intentos de un niño por dar muerte al cáncer para liberar a su madre la enfermedad.

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